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Me siento muy solo y triste, quizás sea por estar aquí, en esta casa que no conozco y menos a su gente, el ambiente me parece tan deprimente, y en realidad no sé que es, alomejor es el estado viejo de la casa, con sus tablas todas gastadas que pareciera que se van a derrumbar, y sus puertas que se cierran con un pistillo dejando a ésta entre abierta, además puedo ver la luz del día que se filtra por las rendijas de la casa en las mañanas, a pesar de que las paredes están forradas con papel, pero éste está demasiado viejo como para tapar todo, además en invierno se moja debido a las rendijas que están por todos lados.
El piso es de tierra lo que lo hace más húmedo aún, pero de vez en cuando ponen un bracero viejo para calentarnos y en realidad es agradable sentir un poco el calor en mis manos y piernas antes de acostarme, porque lo desagradable es acostarse ya que siempre me mandan temprano, y en realidad no entiendo por que si igual no puedo dormir, porque la pieza donde duermo esta al lado del comedor, pero esta separada solamente por una cortina que deja ver las siluetas, y escucho ruidos de conversaciones y constantemente de personas que entran y salen de la casa, además la puerta hace un ruido muy molesto cuando se abre o se cierra.
En realidad lo único me que agrada de acostarme es cuando apagan la luz, porque es el momento donde sé que ya no entrará nadie más, y me concentro en el techo de la casa que está también viejo, y se ven las cerchas, que me parecen desagradables ya que están llenos de telas de araña, pero me concentro en un rincón del techo donde todas las noches veo a un hombre, que se forma con las sombras de las luces de afuera que se filtran por entre las rendijas, éste hombre está parado en una esquina, con manos en los bolsillos y apoyado con un hombro, en un poste pequeño de luz. Me parece tan misterioso, ya que lo veo claramente, es delgado y muy alto, sus piernas están entre cruzadas, los hombros y la silueta de su cabeza pero no puedo distinguir su rostro, en realidad no se me ocurre quién pueda ser, pero me imagino a mi padre, ya que siempre está ahí, en las noches cuando más solo me siento, y cuando apagan las luces ya no le temo a la oscuridad porque miro hacia el techo y lo veo, sintiendo protección con esa imagen que se queda despierta y que me cuida, a pesar de que no me habla. Me encanta ese silencio y esa protección que solo sentía en las noches, ya que en las mañanas desaparecía junto con esa silueta.